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Cosas que hacer a final de año

Cada fin de año nos enfrentamos a un momento de reflexión en nuestras empresas donde nos debemos de preguntar: ¿hemos alcanzado nuestros objetivos? Y si la respuesta es NO, debemos de hacernos una segunda: ¿dónde nos hemos desviado?


Habitualmente nos encontramos con una limitación: el año anterior no hice ninguna previsión de resultados, y de haberla hecho, no fue muy rigurosa, lo que nos lleva a basar nuestro análisis en medir la variación de ventas y beneficio (si lo hay) respecto al año anterior.


Las limitaciones de esta práctica son abundantes, ya que nuestros resultados nunca son consecuencia de una estrategia pensada para alcanzar unos objetivos específicos, lo que nos lleva a otro problema común en las empresas: no somos capaces de establecer medidas correctoras o de mejora.


En nuestra mano está aprovechar este final de año como el mejor momento para empezar a implementar esta práctica: la de establecer una estrategia y concretarla en objetivos.


Y para esta labor, no hay mejor herramienta de gestión que el presupuesto de mi empresa.


El presupuesto económico de mi empresa viene a resumir en números mi estrategia: mis objetivos de venta (por líneas de negocio, productos, clientes, etc), gastos necesarios para vender (coste de mis existencias, mano de obra necesaria, gasto en comunicación, etc), gastos estructurales (arrendamientos, suministros, etc), operaciones financieras (intereses…), etc. Todo esto lo hacemos para poder establecer unas expectativas de resultados. *


Hacer este ejercicio, nos va a ayudar a visualizar el recorrido de mi empresa, y lo más importante, establecer planes de acción para lograrlos. Y en esta tarea no debemos de olvidarnos que cada empresa tiene unos objetivos diferentes: mientras que una puede desarrollar su actividad en un sector emergentes y, por lo tanto, tener un objetivo que consista en aumentar su cuota de mercado a través del crecimiento de las ventas sin que sea prioritario mejorar su beneficio, otra puede estar en un sector maduro y su objetivo puede ser mejorar su resultado a través de la eficiencia de costes.


Si hacemos esto, vamos a disponer de una herramienta que nos permitirá medir cada mes si estoy alcanzando o no mis objetivos y, en la medida que no los alcance, detectar los focos de ineficiencias y establecer las medidas correctoras adecuadas.


Una de las mayores dificultades la podemos encontrar a la hora de determinar el horizonte temporal del presupuesto. Si bien la visión anual puede suponer un objetivo retador, en un entorno tan cambiante como el actual, tenemos la necesidad de establecer presupuestos trimestrales o incluso mensuales. Si tan sólo nos esperamos un par de meses a medir nuestro rendimiento y tomar medidas correctoras, puede que sea demasiado tarde. Esto nos lleva a que nuestro presupuesto debe de ser dinámico: en la medida que cambie nuestro entorno (clientes, competidores, mercador, etc), nosotros debemos de cambiar.


Y esto sólo es el presupuesto económico, no nos olvidemos de nuestro presupuesto financiero, que como todos sabéis, en nuestra empresa, manda la liquidez (como leí el otro día, "¡Cash is King!"). Pero eso lo dejamos para otra entrada…


Si este ejercicio no lo soléis hacer y os resulta complicado, no os olvidéis que podéis contar con el equipo de Fiducis Economistas para ayudaros a preparar vuestro presupuesto 2021.


¡Felices Fiestas!




*Esto también lo podemos hacer del revés: establecer un resultado objetivo, y en función de éste, determinar los gastos y las ventas necesarias para alcanzarlo.

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