• jlballester

¿Ha llegado el final de la contabilidad?


Recientemente he leído el libro de los profesores Baruch Lev (New York University) y Fen Gu (University of Buffalo), titulado El final de la Contabilidad. Su título atrajo mi interés, entendiendo que avanzaría en el entorno de la implantación de nuevas tecnologías en el campo de la contabilidad, pero no discurre exactamente por ese camino.

Lev, profesor de contabilidad y finanzas postula desde hace ocho años un nuevo sistema de valoración de las empresas. Para este profesor, el sistema contable se basa en transacciones. Ventas, compras, pago de intereses, préstamos... Cualquier cosa que no sea una transacción no queda registrada en la contabilidad, así ocurre con el tratamiento de los activos intangibles. Si se compra una marca, aparece en el balance con el precio de la compra. Si se construye desde cero, puede parecer que no tiene ningún valor.

Explican que en la actualidad, muchos de los negocios son complejos y la mayor parte del valor se genera incluso antes de cualquier transacción. Pongamos un ejemplo ilustrativo: una compañía farmacéutica desarrolla una vacuna extraordinaria, si consigue la aprobación de las autoridades sanitarias, inmediatamente subirían las acciones de dicha compañía. Sin embargo, el sistema contable no registraría nada de esto, porque no ha habido ni una transacción. En todo caso, se podría producir al cabo de tres años, cuando la empresa empezara a venderla. Así que la contabilidad en la actual economía, tarda más de lo deseado, en registrar estas cosas; solo lo hace al final del proceso, proceso que ha empezado en muchos casos, con la I+D.

En el libro, los autores hacen hincapié en la insuficiencia de la información económica que se desprende de la contabilidad para que los inversores puedan adoptar decisiones de inversión, proponiendo que estos utilicen lo que denominan el “Informe de Recursos Estratégicos y Consecuencias”. Mediante este informe, a diferencia de los indicadores clave de rendimiento (KPI), se obtiene una descripción exhaustiva del modelo de negocio de la empresa y su ejecución. En palabras del profesor Gu, “hay que centrarse en la información que importa: los activos estratégicos y de creación de valor de una empresa”. El Informe se estructura en cinco columnas, donde se valoran las habilidades de la empresa para lograr una ventaja competitiva duradera, mediante información monetaria cuantitativa, como número de clientes nuevos, además de la cualitativa o narrativa. Se trata de una recopilación de datos basada en lo que los inversores realmente quieren saber, desde el estado de las marcas y las patentes hasta los cambios estratégicos que ayudarían a predecir el futuro y entender el pasado.

Otra propuesta que hacen es abandonar los informes trimestrales de la mayoría de parámetros financieros y centrarse en la calidad en lugar de en la frecuencia. Lev y Gu incluyen el beneficio económico en su propuesta de resumen de recursos, es decir, la ganancia que queda después de cubrir el coste de capital, que todavía no tiene un lugar oficial en las cuentas empresariales.

Solo parte de la información como vemos, proviene de la contabilidad, el resto es información nueva o extracontable. También subrayan que estos Informes son específicos, para cada industria o sector de actividad. Forzar a empresas diferentes a informar de un mismo modo, es como ponerles una camisa de fuerza.

Lev y Gu no son los únicos en anunciar el fin de la contabilidad. Autores como Thomas Johnson y Robert Kaplan argumentaron en la década de 1980 que los directivos estaban confiando en los datos equivocados para tomar decisiones. Accounting for Growth (Contabilidad para el crecimiento), de Terry Smith, describió a principios de la década de 1990 cómo manejaban las empresas la contabilidad para engañar a los inversores dentro de la ley.

A la minusvalorización de la información contable en las pequeñas empresas, ha contribuido en España, la fiscalidad al dar carta de legalidad a la determinación de rendimientos por módulos y obviar lo determinado por el Código de Comercio en cuanto a la obligatoriedad de la llevanza de la contabilidad por los comerciantes.

La nueva visión de los negocios, destaca cada día más la relevancia de la calidad total, es decir, el logro de la satisfacción del cliente con la mayor productividad (hacer las cosas bien y a la primera). En este escenario empresarial, es necesario que los procesos de dirección se orienten cada vez más, hacia modelos de gestión en los que como premisa básica es fundamental la mejora constante de los mecanismos de información que ayuden a decidir y a aumentar el valor añadido de la gestión. En los momentos actuales la información en las organizaciones debe ser compartida y el objetivo principal es el de conseguir, que cada miembro de la misma disponga de la necesaria para el desarrollo de sus funciones. De este modo, la información se transforma en uno de los principales recursos de la empresa.

Por otra parte, el área económico-financiera ha pasado de ser considerada un centro puramente administrativo cuyo único objetivo era conocer la situación patrimonial, a una situación en la que la gestión financiera (gestión del riesgo de cambio, gestión del riesgo del tipo de interés, gestión de deudores y riesgos, gestión de la tesorería, gestión de los acreedores y pagos, gestión del inmovilizado, etcétera) ocupa un papel sobresaliente.

En el área económico-financiera, actualmente, es prácticamente imposible poder realizar las funciones del área, sin contar con un sistema de información adecuado. Lo recomendable es que las empresas dispongan de un sistema de información integrado para todo el área. Los principales sistemas de información transaccionales asociados al área económico-financiera, recogen las transacciones básicas en el día a día, registrando las operaciones de la empresa y apoyando el funcionamiento diario y rutinario de la empresa. No intervienen en los aspectos tácticos ni en las políticas de gestión, pero la información por ellos recogida es una frente esencial de las mismas. Por otra parte, los sistemas transaccionales son los que ejecutan y concretan en resultados tangibles las políticas y estrategias de la empresa.

Los Sistemas de Información para la Dirección complementan la información financiera con información operacional. Los Sistemas de Información para la Dirección permiten conocer a través de la información, la situación interna de las organizaciones e incluso son capaces de sugerir la necesidad de implantar nuevas estrategias. A ello se une las nuevas tecnologías de Data Analytics que han llegado

para revolucionar el análisis y la toma de decisiones en las empresas. Por este motivo, los sistemas de información han pasado, de ser un simple instrumento de apoyo, a actuar como generadores de ventajas competitivas.

Por todo lo expuesto anteriormente, se puede concluir afirmando que, los nuevos procesos de dirección se orientan cada vez más hacia modelos de gestión más flexibles y dinámicos en los que se considera como aspectos clave la mejora de los mecanismos de información y la toma de decisiones. La fiabilidad de la información económico-financiera elaborada mediante adecuados sistemas de información, proporciona una situación de ventaja con respecto a competidores. Todo lo anterior no debilita la posición de la información contable, muy al contrario, para la empresa la información que se deriva de la contabilidad continua siendo necesaria y básica para analizar lo ocurrido (en cuanto a Ingresos / Gastos - Resultados), conocer su situación Patrimonial (tengo, me deben, debo), corregir el presente y proyectar el futuro (Presupuestos, desviaciones). Y además, hay que completarla con otras informaciones extracontables (sobre clientes, mercados, proveedores, competidores, empleados, etcétera).


100 vistas
  • Facebook - círculo blanco
  • White Twitter Icon
  • White LinkedIn Icon

Avda. Reino de Valencia, 51 - 6º pta. 11ª

46005 VALENCIA

 

963 355 641

info@fiducis.es

Horario: Lunes a Viernes

             09:00-19:00